Limpieza y mantenimiento

Ácido clorhídrico templado es bombeado a través del rodillo durante 24 horas. Posteriormente, agua es bombeada para limpiar y neutralizar la acidez residual. Si tiene un rodillo que se sobrecalienta o no está recibiendo suficiente flujo, este proceso de limpieza ácida puede eliminar la corrosión u obstrucción y restaurar el flujo normal a través del rodillo y devolverlo de vuelta a su estado normal de trabajo.

En distintas ocasiones, clientes nos han pedido limpiar internamente los rodillos in situ. La limpieza interna de rodillos in situ solo puede llevarse a cabo usando ácido cítrico, el cual es mucho más débil y mucho menos efectivo eliminando la corrosión que el ácido clorhídrico usado por BEP. El ácido cítrico es también mucho más seguro para el transporte, lo cual es el principal motivo por el que este proceso se puede utilizar in situ. Nuestra más eficaz limpieza interna sólo puede llevarse a cabo en nuestras instalaciones.

A menudo recibimos rodillos para reparaciones de la superficie o de los ejes sin incluir una limpieza interna. Cuando esto sucede, siempre preguntamos a nuestros clientes si quieren que limpiemos internamente el rodillo mientras este es reacondicionado. La respuesta habitual es “No, de momento no estamos teniendo problemas de flujo a través del rodillo”.

La opinión de que una limpieza interna es algo que sólo se necesita para arreglar un problema una vez que este se produce es normalmente errónea. En BEP, queremos alentar a nuestros clientes a ver la limpieza interna como parte del mantenimiento programado que debe hacerse con regularidad para evitar que los problemas causados por obstrucciones o bajo flujo aparezcan. Esto asegura que el rodillo actúa y funciona como fue diseñado la mayor parte del tiempo.

La limpieza interna puede ser planificada de antemano para limitar los efectos sobre la producción. En algunos casos severos cuando un rodillo ha pasado demasiado tiempo sin ser limpiado internamente, la acumulación de los productos de corrosión puede ser tan severa que la limpieza interna no es capaz de repararlo de modo que el rodillo ha de ser desechado.

Una limpieza interna regular puede evitar este problema, asegurándose de que la corrosión se mantiene al mínimo en todo momento y asegurando que sus rodillos operen tan eficientemente como se espera.